05 diciembre 2005

Entre ojos anda el juego

"El ojo que ves no es ojo porque lo veas, es ojo porque
te ve." (Antonio Machado)

En cristiano: las personas no son personas porque sean igual que tú, son personas por sí mismas. No tienen porqué ser iguales que tú. Eso es lo que le da riqueza al ser humano.

Me parece una de las citas más grandes del andaluz, que no es poco decir cuando digo lo que digo (valga la redundancia). Una frase que debería ser un dogma para toda buena personita que se precie. A veces, en nuestro afán de no sé qué, dejamos de lado a personas que merecen la pena tan solo porque tienen otras costumbres u otros gustos incluso, un caso más grave -si cabe- este último. Valga como ejemplo el botón de las parejas que se creen incompatibles por tener distinta inclinación musical o política. ¡Mande!

Cuando lo verdaderamente genial de la vida es decir que a mí me gusta el pop, a ella la rumba, a mi amigo Antonio el flamenco y a su hermana el reggaeton. Que cada cual seamos distintos, en fin. Entre otras, porque en caso contrario, vaya tostón que vendría a ser ¿no?