10 diciembre 2005

Grupo fácil

Eso fue lo que me comentó un amigo, vía sms, tras darse por finalizado el sorteo de los grupos de cara al Mundial que dará comienzo en junio en tierras germanas. Lo suscribo palabra por palabra. Y no solo porque sea un buen amigo, sino porque lleva razón. La flor de Luis, que argumentan algunos, o lo que sea, el destino esta vez ha sido benévolo con España. Todos estamos satisfechos, y confiados; que es lo más lógico y a la par, lo peligroso, me temo.

Porque si el resultado resultante de las manos inocentes de los bombos (gracias, Roger Milla) nos invita al optimismo, el realismo y los precedentes impuestos con la Selección nos guía hacia el lado contrario. Veamos. O analicemos, mejor. Nos enfrentamos contra Túnez, un grupo/comparsa de amigos (sin faltar). Les ganaremos, sí o sí. Frente a Arabia también deberíamos cumplir, por más que los comanden un trío de españoles que como tales, bien conocerán nuestro fútbol y ergo, a Luis. Y en última instancia, he ahí Shevchenko, el gran lastre. Pero por muy bueno que sea el ucraniano, si un equipo formante por once españoles no es capaz de tumbar a un solo futbolista, por muy Balón de Oro que éste sea, apaga y vámonos. O no vayamos siquiera, quedémonos en España de vacaciones y ahorrémonos Alemania.

Si la lógica (mala consejera en el fútbol, por otra parte) no juega en contra, pasaremos a octavos sin ningún problema. Nos cruzaremos con Suiza o Francia. El primero era la selección europea deseable en el sorteo celebrado hoy, débil, y la segunda un coloso en caída libre, al ritmo que marca la ídem de Zidane. Seamos optimistas y soñemos con llegar a los cuartos fácilmente, que no será así, pero si llegamos hay un dato irreversible: que nos veremos las caras con Brasil, porque ellos no fallarán. Tal vez nosotros, pero ellos no. Y, ay amigo, ahí quiero ver yo a mi España. Ese hipotético duelo de titan(¿es?) marcaría un punto de inflexión histórico en la historia de nuestro fútbol y de la Humanidad misma. Con el 99% de posibilidades (que se traducen en cuatro nombres concretos: Ronaldinho, Kaká, Ronaldo, Adriano), perderemos. Pero el fútbol es tremendamente rocambolesco, que me consta a mí y a ti, si es que entiendes del tema. ¿Y si suena la flauta? ¿Y si ganamos? Si Grecia fue campeona de Europa, todo puede pasar en el fútbol.

Semifinales son, a todas luces, palabras mayores. Inalcanzables, tal vez. Pero ¿y si nos plantamos allí? ¿Quién nos asegura que perderemos, con lo tremendamente ilógico que es el fútbol? Me estoy precipitando, pero déjenme. Allí el rival sería Alemania. Porque ellos tampoco fallarán, y en tal caso, no se lo iban a permitir. Estarán, a fin de cuentas. Anfitriones, y con tres Copas del Mundo a sus espaldas, que los hace poderosos. Pero mientras no esté Al Ghandur de por medio yo me quedaré tranquilo, y os comento: no va a estar. Estarán otros hombres de negro que pitarán para fastidiar al barco español, contra viento y marea. Pero uno se tranquiliza al recordar los inmejorables precedentes del egipcio árbitro. ¿Me permiten?: ¡nos cargamos a Alemania! (Yo siempre mantendré que son Ballack y once más, y el del Bayern es un crack porque no hay nadie mejor por aquellos lares. Si me tengo que tragar mis palabras, lo haré. Prometido).

Entre el enorme respeto y la improbabilidad manifiesta a que se de este hecho, casi me da miedo escribir esto. Lo intentaré. Y si llegamos a... a... la final. ¡A la final! ¡¡A la final del Mundial!! Si todo lo demás era a partido único, es decir posible y lotería, el últimisimo escollo, ya agradable de por sí, lo vendría a ser infinitamente más. Es un partido. Solo uno, aunque se nos antoje oceánico por la repercusión que vendría a tener. Estar ahí ya sería el mayor logro de la selección española en toda su historia, porque señores, llegar a la final de un Mundial tiene más mérito que ganar una Eurocopa en casa. Ésta la ganó Grecia, fíjense. Se la llevó Dinamarca yendo de invitada. Y la ganó España. Pero los Mundiales se los reparten los grandes: Brasil, Alemania, Italia, y tal.

¿Y si en la final, pongamos en el minuto 90, con resultado 0-0, Reyes recibe el balón de Del Horno, recorta en vertical y pasa a Raúl, que con su habitual pericia y oportunismo remata y...

Disculpen a este humilde servidor. Ha muerto de gozo y/o exceso de imaginación. De sueños aun se vive, pero también se perece, parece ser.