31 enero 2006

Así no volarán más buitres

Les confieso que últimamente me estoy sintiendo aun incómodo conmigo mismo, por sostener una teoría que pocos me ayudan a mantenerla en brazos, un sobreesfuerzo que acaso pocas agujetas me habrá costado. Les comento resumidamente. Desde hace ya tiempo tiene mi equipo, el Real Madrid, a un futbolista retenido en su banquillo, un mozo de nombre Soldado, que no pocos goles nos hubiera brindado y no pocas victorias nos habría hecho brindar meses ha, de no ser porque su lugar en el campo lo ha venido ocupando Baptista, una bestia salvaje que no da una; pero eso sí, de origen brasileño. Sirva esto como prólogo de mi exposición de ideas que procedo a vertir, y a las que dieron pie las palabras de un amigo madrileño, un gran tipo él, por cierto: “Yo flipo con la obsesión de muchos con la cantera. Está claro que supone una fuente interesante de jugadores, pero son futbolistas que no han hecho nada en sus carrera salvo jugar en Segunda B y ahora en Segunda”. Y así lo pensarán muchos, a tenor de esta enormemente extendida visión.

El problema viene a ser que, partiendo de esta base, uno casi podría sugerir inocentemente que todos los jóvenes se debieran quedar ahí muertos de risa, atrapados en el hondo pozo de las divisiones inferiores; y en tal caso así se habrían quedado 'nombrecitos' como los de cualquier integrante de la Quinta, Raúl, Guti, Casillas, etcétera; todos ellos, a posteriori leyendas del madridismo a las que adoro como los que más; y amén de cualquier otra divinidad que se les pueda a ustedes ocurrir, ¡cualquiera!, incluso Zidane anduvo por las categorías inferiores alguna vez. Si acaso O' Rei se libró de la quema, pues el chavalín apenas tuvo tiempo de pelotear con pringaíllos de pueril edad porque con 17 primaveritas ya andaba masacrando redes en todo un Mundial y ganándolo, el tío (aunque no él solito como por ahí se dice, cabe añadir). Y entonces llegamos a la conclusión de que, a falta de Pelés, buenos son mercenarios de otros lares.

Yo siento devoción por la cantera, primeramente, porque todos mis grandiosos héroes han salido de ahí, de nuestra cantera, para ser más exactos. Y tengo la convicción de que, dándosele oportunidades, Soldado podría convertirse en uno de mis ídolos a largo plazo. Y Balboa. Y De la Red. Y Mejía. Y Jurado, un fenómeno éste. Al igual que lo podría ser Pavón, eternamente a la sombra de crackcillos extranjeros que no lo han hecho mucho mejor que él en caso alguno. La cuestión es que muchos no se han detenido a contemplar un sólo partido del Castilla; ergo, desconocen el potencial real de estos chicos. Y a la postre, soy yo el tontorrón que implora cantera y rechaza Ibrahimovics y Podolskis en un despreciable acto a caballo entre el fascismo, la xenofobia y la pederastia. Yo, que veneré en su día a Yekini, Mauro Silva o Klinsmann –futbolistas no precisamente venerables por imposición-, y que hoy hago lo propio con otros como Saviola, Gerrard o Ronaldinho, al que reconozco como mejor futbolista del mundo, cosa que no hacen otros de mi blanca estirpe.

Pero el caso es que, muy xenofobamente una vez más, insisto en que seguimos idolatrando en exceso y por inercia a los futbolistas foráneos, mientras muchos, muchísimos de los nuestros que valen acaso un pelín menos, lo mismo e incluso más que ellos, seguirán relegados a un segundo plano como viene ocurriendo desde siempre y con mayor acentuación desde aquel condenado caso Bosman de los redaños. Y lo peor es que así proseguirá el asunto, con colaboración sumisa de señores como Maldini, considerado dogmático y para el que Soldado vendrá a ser un futbolista buenecito y gracias, y el Podolski ése o cómo narices se llame es la créme de la créme; para el que España es una selección absolutamente mediocre y Costa de Marfil pareciere que es la Naranja Mecánica del siglo XXI; para el que todo lo de afuera huele a gloria y cuasi todo lo de aquí rezuma aroma de pitiminí. Si yo soy xenófobo, el flujo mayoritario de la población española padece extranjeritis aguda.

24 enero 2006

El periodismo como cuarto poder y su prima la menor


Los medios de comunicación vienen a ser, como dijo no sé quién –pues lo único que sé de esta persona es que era un sabio- el cuarto poder; aunque distanciado considerablemente respecto a los tres primeros, todo sea dicho. Si la Iglesia dice aquí estoy yo debería de intentar ponerse a salvo hasta el mismísimo Jesús, y está claro que Matías Prats duraría lo que un suspiro en un cuadrilátero cara a cara con Benedicto XVI, aun teniendo en cuenta la diferencia de edad entre ambos. Pero si tras el Estado, el Ejército y la Iglesia hubiese una fuerza mayor para influenciar a la sociedad, esa sería –y de hecho, lo es- el periodismo, que lo ejercen los profesionales de los medios de comunicación. Suena bonito y en la práctica lo debe de ser aún más. Sólo hay que pensar en el simple hecho de que nos enteramos de lo que los periodistas quieren que nos enteremos, y esto es una verdad como un templo lo queramos o no. Hágome esta pregunta: ¿Cuál es el motivo primordial por el que Nino Bravo goza de tamaña fama y reputación aquí, allá y donde ustedes quieran? Pues la razón es que no sólo se trata del mayor talento musical que haya surgido en España en toda nuestra historia, sino que además los medios de comunicación, en su día, le concedieron su beneplácito y así lo hicieron constatar, brindándonos con ello al resto de los mortales el privilegio de alimentar nuestro paladar auditivo con su prodigiosa y por siempre incomparable voz. Si en cambio la prensa hubiese mirado con otros ojos a al bueno de Nino, que en paz descanse, pudiera ser que el autor de las celebérrimas 'Libre' y 'Al partir', antaño se fuera a haber dedicado a ganarse buenamente el pan canturreando en bares de poca monta, herejías como ésas habrá habido. Y es que se cuentan por cientos los casos de auténticos genios que no habrán llegado a ninguna parte o en cambio alcanzado lo más alto debido y gracias a la presión ejercida por la prensa o en su defecto, por la falta de apoyo de la misma, respectivamente; y los habrá habido futbolistas, toreros, cantantes; un poco de todo, en fin. (Me ahorraré ejemplos ilustres).

Y ahí, en el engradecimiento de figuras lo valgan o no, entra en juego en buena parte la primita publicidad, considerada, tratada y estudiada como lo que es: una materia totalmente independiente del periodismo, pero que está ligada a su misma rama, familia al fin y al cabo (la de la comunicación, obvia aclarar). No en vano, en buena parte la intención de toda publicidad es informar y lo que la distancia del periodismo mayormente es la intención. La publicidad busca seducir fundamentalmente, hacer a un producto atractivo a través de imágenes o palabras que lo hagan irresistible; vendría a ser como el maquillaje cuando se le aplica a un famoso, así parecen todos tan guapos y tan guapas. Y está más que visto y demostrado que una buena campaña de publicidad obra milagros de dimensiones dantescas. Y si no, que a mí me expliquen cómo narices está tan profundamente implantado el consumo de una bebida tan sumamente desagradable al paladar como es la Coca-Cola. Supongo que éste es un mal ejemplo si me refiero estrictamente al consumo de la bebida en sí, pero ¿por qué todo el mundo compra Coca-Cola? O mejor aún: ¿Por qué le llamamos a una bebida que se llama cola –a secas- Coca-Cola? Pues básicamente porque nos topamos con el logotipo y/o nombre de la marca hasta en la sopa: en cines, en carteles, en películas a modo de publicidad subliminal, e incluso una vez -para hacer literal el ejemplo- creo que me encontré el nombre de Coca-Cola en una sopa de letras; aunque pudiera ser que entre tanto caldo haber ido sacando con la cuchara, una por una, las letras hasta llegar a formar C-o-c-a-C-o-l-a fuera tan sólo una simple casualidad.

21 enero 2006

La función informativa y el periodismo manchado de sangre (rosa)

Mucha gente se equivoca al relacionar el periodismo exclusivamente con el acto de informar, lo cual viene a ser un craso error pues a la frase de Roger Pinto me remito: “hoy día la prensa en su conjunto, proporciona antes que nada a su público una diversión. Su papel de información ha pasado a un segundo lugar”. Es cierto y a su vez, discrepo con cierto reparo dado el desconocimiento por mi parte de saber quién es esta persona y su grado de autoridad en la materia. Si bien es cierto que últimamente el periodismo se está prostituyendo de indeseable manera (como bien apunta con salero el artículo "El 'lead' se va de marcha", al que hago referencia y que pueden leer unas líneas más abajo), por culpa de la denominada prensa rosa fundamentalmente, todavía existen medios serios, objetivos en gran medida y que diariamente hacen gala de una gran profesionalidad. Aunque a la opinión mayoritaria le cueste creerlo, y no les culpo, los hay. De todas formas, aunque insisto en mi discrepancia de lo dicho por el periodista galo anteriormente citado, esta tendencia a la diversión es una obviedad y se refleja con claridad en el canal de televisión Antena 3, más concretamente en su espacio de informativos, que últimamente apuesta por dotar a las noticias del corte clásico -esto es, importantes, concisas y objetivas ante todo- algunos añadidos tales como "noticias" que hablan ya no sólo de la película que se va a estrenar el viernes que viene en cartelera (que se podría pasar por alto pues aunque ocio, el cine es un arte), sino de la serie que se va a estrenar esta noche, pongamos, en susodicha cadena. Publicidad pura y dura en un informativo, el acabose. El caso es que Antena 3 Noticias, como informativo serio, ha perdido muchos enteros; pero resulta más entretenido de ver para la mayoría. Gusta. Y esto genera audiencia, y he de recordar que, al fin y al cabo, los medios de comunicación no están exentos de buscar lo que todo el mundo: ganancias, negocio; dinero. Porque el mundo se compone básicamente de dos cosas que vienen a servirle de motor: el agua y el dinero.

Y no sé si agua, pero dinero sí que genera la prensa rosa, a la que vuelvo a retomar encantado siempre que sea para despotricar contra ella. Me gusta hacerlo básicamente porque la considero el cáncer de esta profesión a la que adoro, y a la que siempre he considerado tan vital para la sociedad, a tenor del fundamental papel que realizan los que la ejercen como lo es mantenernos a todos informados. Me resulta aterrador pensar que una persona que se ha preparado durante años para practicar una profesión tan motivadora como la que trato se termine dedicando a perseguir a personajes -en el sentido más despectivo de la palabra- de mínimo (nulo) interés en el mejor de los casos, y de pésima educación e imagen en el otro extremo; todos ellos eso sí, de paupérrima sintaxis a la hora de expresar-balbucear sus interesantísimos temas; éstos que engloban desde la silicona de los bolas de Fulana al juicio del marido de Mengana. Así pasan tardes y más tardes literalmente desperdiciadas con contenidos burdos, atardeceres que antes pasaban los niños acompañados por Espinete y que ahora casi nos obligan a pasar con roñosos personajes que, obviamente, no hace falta aclarar que quedan a poco más de años luz del grandote erizo rosado en cuanto a carisma se refiere. Y aun hay fieles espectadores, ellos directos partícipes y por tanto culpables en buena parte de ese circo televisivo que se ha montado, que además se permiten el lujo de criticar -ademanes inclusive- a base de calificativos tales como “sinvergüenzas”, “rastreros”, “vividores” y demás burdeces a los personajes de marras que ellos mismos siguen con adictiva alevosía tarde sí, tarde también. No sé a ustedes, pero a mí que me lo expliquen.

El caso es que a veces, los periodistas incluso llegan a ser ignorados, maltratados verbalmente por sus sucias lenguas y en última instancia ninguneados por estos famosillos del tres al cuarto, y es entonces cuando el que suscribe -interiormente- monta en cólera. Y si los productos de destilado color rosa se mantuvieran siempre aparte, con sus propios programas y revistas así como lo están hoy en día, pues sencillamente los seguiría ignorando a la par que detestado, por ahora no me va mal esta estrategia. Pero dado que últimamente existe cada vez a mayor grado la tendencia de mezclar el tocino con la velocidad en este mundillo de la comunicación, me sulfura pensar que Antena 3 algún día empiece a hablar de Belén Esteban en sus informativos, así como lo hace de Tom Cruise con el pretexto de que es actor, y tal. Dicho todo esto espero que haya quedado clara mi postura y mis pensamientos, pues me parecen muy respetables, por otro lado, las personas que se dedican a entretenerse a base de las aventuras y desventuras de los famosillos de turno; al fin y al cabo quizá ellas piensen lo mismo sobre mí en cuanto a mi afición por el fútbol, que en el fondo no consiste en otra cosa que pegar patadas a un balón, que dicen. Ahora eso sí, no me resultan tan respetables, o al menos no tanto como otros, los periodistas que forman parte de este ‘tinglao’, pues espero estar en lo cierto al deducir que no son conscientes del daño que hacen y, lo que es peor, del que pueden llegar a hacer a la profesión a la que se dedican ellos y a la cual deseo dedicarme yo en un futuro, si no es que me encuentro al periodismo muerto por sobredosis de alguna bebida y/o refresco de color de rosa que le haya producido una letal hemorragia.

16 enero 2006

Caballero de espuela dorada

Dícese del que siendo hidalgo era solemnemente armado caballero. José María Gutiérrez Guti llegó al Real Madrid años ha, cuasi en consonancia con el caballero en plaza Raúl González, y mientras que el último ha llegado a ser símbolo y bandera del club, con todas las de la ley, el rubio de cabello brillante se mantuvo incesantemente relegado a la fría sombra, desde la que se iba alimentando paulatinamente de madridismo, así lo ha demostrado durante tantos años en los que se ha ganado la titularidad no concedida a la postre, envuelto en una situación de la que muchos habrían salido espantados, cabalgando en el horizonte a grito alzado perjurando rechazar hasta los blancos manteles.

Por antonomasia se ha distinguido este mozo por su rebeldía, por su carácter raudo en mal aventurarse, a veces en plena batalla y que no le ha costado acaso varias expulsiones y la repudia del respetable. Mas los genios son así, se saben magnificentes y les consta que serán por siempre unos incomprendidos, así muchas de la grandes hazañas de la Humanidad no han sido reconocidas a sus legítimos autores tras muchos años difunto el meritorio. Afortunadamente, pese a que el aquejo de muchos sigue latente, la añeja y exigente plaza del Bernabéu empieza a considerarlo hijo pródigo, a la par que crítica y aficionados lo resguardan bajo su regazo. Ya iba tocando.

Artista incombustible y para todo, con su distinguida clase a cuestas se ha ido moviendo de la mediapunta a la delantera, donde dejó goles brillantes y en abundancia para no ser ése su rol natural; de la delantera al centro de la plaza, demarcación en la que movió los hilos del equipo que ni un ventrílocuo; para a posteriori volver a brillar con luz propia en su zona predilecta, que es la primera citada al comienzo del presente párrafo. El caso es que siempre hubo caballeros extranjeros de mayor índole que él, sobre el papel y –en ocasiones- tan sólo de cara a la galería. No fue el caso de su aislamiento cuando la llegada de Beckham (caballero de gran cruz) o de Zidane (maestro de caballeros), pero sí fue especialmente deshonroso y doloroso cuando se le sustituyó de un día para otro por Gravesen (caballero de mohatra a todas luces).

Añosa es la tendencia de muchos, la mayoría seguidores del Real, de encasillar a Guti como irregular en sus faenas, a su vez que él los ha ido callando a todos regularmente hasta el día de hoy. En elegancia sólo comparable al rey Zizou dentro del actual plantel merengue, en este reino no hay en nuestros días señor más valioso que el hoy capitán, a tenor de la edad que va cumpliendo un monarca que en breve cederá su trono a un heredero. Que no será Gutiérrez pues ni yo mismo, escudero incansable suyo, oso afirmar que haya sido nunca el mejor, pero siempre ha sido un bravío caballero de espuela dorada.

http://www.as.com/articulo.html?xref=20060126dasdaiopi_19&type=Tes&anchor=dasopiB00

14 enero 2006

Al periodismo le va la marcha

Martín, redactor ficticio del diario El Mundo en su edición digital, publicaba el pasado 24 de octubre un artículo ideal para reflexionar sobre el estado del mundo del periodismo hoy en día. Han de saber ustedes que las 5 w’s del periodismo hacen referencia a las cuestiones que hay que plantearse a la hora de elaborar una noticia: ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Dónde?, ¿Cuándo?, y ¿Por qué? (todo esto trasladado al inglés viene a ser What?, Who?, Where?, When?, y Why?, respectivamente; de ahí su denominación como las ‘5 w’s’). Por esto de dar pistas para facilitar la comprensión de la lectura, les propondré que se imaginen una W y una M (de Martín); así, en mayúsculas y a la inversa, e intenten juntarlas; ¿qué ocurriría en tal caso? Y por decontado, no obvien el dato de que las cinco w’s, en el artículo adjunto, vienen a ser mujeres que a la llegada de la noche se pintaban los labios, se perfilaban los ojos, se ponían medias de red, y llevaban tacones. ¿Qué les sugiere lo descrito? En última instancia agradecer a Inma Martín* Herrera, profesora de la asignatura Redacción Periodística en CEADE, el haber accedido a este originalísimo y, a todas luces, genial texto. Lo copio íntegramente, tal cual el original.

SEDUCCIÓN EN LA ESCALERA
El ‘lead’ se va de marcha

MARTÍN

MADRID.- Las cinco w’s, Werónica, Wirginia, Wioleta, Wira y Walentina, viven en mi misma escalera. De ahí que nunca compre el periódico.

Yo, que me llamó Martín, trato de seducirlas cada noche, pero me resulta imposible cumplir mi cometido; cuando las trato de besar, la mala postura de nuestras mayúsculas se choca.

Las cinco w’s siempre están con sus preguntas; apelotonadas, desnudas de todo complejo. No dejan en paz a nadie. “Sea escueto, por favor, aunque no le dé la gana o se le haya muerto el marido”. A veces alguna se pasa de lista y llega tarde a la pregunta porque se ha emborrachado con el portero. Es entonces cuando las altas jerarquías rebufan. Un berrinche sin más, porque ¿quién va a desalojar a las cinco w’s de la escalera?

Esta noche he vuelto a ver a las cinco w’s en el rellano. Se habían pintado los labios, perfilado los ojos, puesto medias de red… Llevaban unos tacones que ya querrían las cinco t’s. “Nos vamos a bailar, M. Ciao”.

Esta mañana no han salido a la escalera. Algún vecino me ha dicho que tenían dolor de cabeza y se quedaban durmiendo. Esta mañana no he visto a las cinco w’s… Y me siento sólo, y apenas me entero de nada, y no sé cómo estructurar este artículo.


* Curiosa la coincidencia. ¿Lo habrá escrito ella?

02 enero 2006

El factor relatividad aplicado a los medios de comunicación


Primeramente, aclarar que todo esto vaya dirigido a todo aquél que despotrique de forma constante –o no- acerca de la inutilidad de ciertos medios tales como la televisión o internet, acusándolos de absurdos e inertes. El primer consejo que les brindaría un servidor es que no los usen, lo típico que se suele sugerir en estos casos. Si no te gusta no mires, que se dice. El factor relatividad es poderoso y el factor apropiación aplicado al anterior lo respalda y lo blinda. Un buen libro, además de la gozada que viene a ser el acto de empaparse de él a través de su lectura, bien sirve como perfecto ejemplo para establecer comparaciones. ¿A que ni el más atrevido de los mortales osaría a ningunear el buen arte de la lectura y la grandiosidad de nuestros amigos los libros? Sin embargo, se cuentan a pares los que hacen lo propio con la televisión e internet. Pues señores, permítanme apuntar que hay libros y libros. Y en una estantería de cierto centro comercial que no viene al caso comentar localicé yo, junto a una obra magna de Vázquez-Figueroa, un libro de Boris Izaguirre de dudoso contenido. ¿Y a qué viene esto? No se crean que voy a posicionarme en contra del mundo y a rajar de los libros, ¡Dios me libre!

Bueno, pues procedo a comentarles a qué viene todo esto. Sí, es cierto que con un 99% de posibilidades, ver Aquí hay salsa rosa de tomate supone una enorme (y lo que es peor, irreparable) pérdida de tiempo. Y Gran Hermano es inevitable, pues la dura realidad nos dice que es tanto una chorrada como un producto que gusta (y lo que viene a ser el problema, que vende). Pero les recuerdo que en TV también dan informativos, a diario, ¡de toda la vida!, para que se informe uno sobre cómo anda el mundo. Los hay que defecan verbalmente sobre los contenidos televisivos y ni siquiera se detienen a contemplar la actualidad mundial, lo cual me parece lamentable. Prosigo: también hay programas como el nuevo Channel nº 4 que ha estrenado el canal Cuatro, que al estilo de Lo + Plus trata sobre temas interesantes, cotidianos y divertidos sin adentrarse en el terreno de lo rosa. ¿Quieres ser millonario? no solo brinda a sus participantes la posibilidad de salir forrados del programa, sino que también es toda una fuente de cultura para sus habituales telespectadores. Y qué decir de Buenafuente y el privilegio de disfrutar cada noche de un humorista superdotado y de una persona sumamente inteligente de la que aprender. El que suscribe no será el que afirme que no hay programas-basura, porque los hay, pero éstos no suponen más de un 25% de lo que se puede ver. El problema pues, no es de la televisión, es de los que no saben elegir el canal correspondiente en el momento adecuado, y a posteriori se dedican a criticar por criticar sin detenerse a valorar todo lo que se pierden al no darle una oportunidad a la cruelmente encasillada como ‘caja tonta’.

Pasemos a internet. Me parece muy respetable -y a la par, sabia- la postura del que prefiera salir a la calle a relacionarse con los demás en vez de quedarse enganchado al archiconocido MSN Messenger. Es más, comparto su ideal. De lo que tendría aquél que percatarse es que la red de redes es mucho más que eso; que las salas de chats vienen a ser el McDonalds de internet: ampliamente demandados por el usuario medio y una nimiedad en comparación con todo el jugo que se le puede sacar a un rato de ocio en el cyber-espacio. Internet, para el que lo use a conciencia y con algo de astucia, puede significar el tener en mano una macro-enciclopedia que ríete tú de la Larousse. Un medio que además ofrece infinitas posibilidades a la hora de informarse, ya que mientras que visualizas un vídeo se te permite oír la radio y, a su vez, leer una noticia en cualquier edición digital del diario informativo que cada cual prefiera. Un híbrido perfecto entre actualidad inmediata, información escrita, imagen y sonido. Es el medio de comunicación definitivo, a fin de cuentas. Y además puedes buscar tu música, encontrar cosas que haberlas, no las haylas en ninguna otra parte y hasta echarte un Buscaminas, que siguen ahí y que sigan, por los siglos de los siglos. ¿Alguien da más? No veo ninguna mano levantada. Pero los que se abstienen de hacerlo seguirán despotricando sin conocimiento de causa, porque amigos, todo en esta vida es relativo y la utilidad de los medios de comunicación, también.