24 marzo 2006

No olvidemos quién es Raúl

El aficionado al fútbol posee una particularidad innegable que le caracteriza: su nula memoria histórica, lo cual dispone su opinión fijada tan sólo en el presente, lo que ocurre hoy, y ni siquiera tiene en cuenta lo que sucedió ayer mismo. Un buen día, hace ya once años, debutó en el Real Madrid un mozo a la misma edad que lo hizo Pelé, y se ganó la titularidad en detrimento de una leyenda como el Buitre. Ese niño tocado y bendecido por la mano divina se iba a convertir en líder del mejor club de fútbol de la historia, de un equipo que iría a ganar tres Copas de Europa en cinco años, gracias en buena parte a su incombustible labor: sus goles, que lo proclamaron Pichichi sin ser un 9; su carácter, admirado por todos; su inconmensurable mentalidad ganadora con la que ganó batallas él solito.

Y tras ocho años, que se dice pronto, ofreciendo un rendimiento sobrehumano con el que batió todas las marcas habidas en el Madrid y en la Selección, a Raúl le empezaron a pesar los años en sus piernas, por no haber estado ausente en duelo alguno durante casi una década. Los ‘galácticos’ le restaron protagonismo, pero él siguió aportando al conjunto virtudes que hacían falta; como el compromiso, el carácter y el amor a los colores. La lucha sin tregua. Así ha conseguido llegar a ser máximo goleador de la historia de la máxima competición continental. Si hubiera nacido en Brasil, Raulinho tendría hoy tres Balones de Oro. Pero nació en Madrid y es español. Y ahora, cuando las fuerzas y las circunstancias lo hunden, los madridistas no deberíamos olvidar quién fue “el de siempre”.

http://www.as.com/articulo.html?xref=20060326dasdaiopi_9&type=Tes&anchor=dasopiB00