21 mayo 2006

Wii

Disipadas todas las dudas habidas previamente al concierto del E3 en Los Ángeles, el cual se celebró hace apenas una semana, ya sólo queda mirar hacia adelante. Tras años de incertidumbre en el sector, Nintendo desveló todos los enigmas que rodeaban a su nuevo sistema, cuyo nombre en clave durante mucho tiempo fue Revolution, y que finalmente vino a llamarse Wii. Se anunció en conferencia oficial que el plazo establecido hasta que vea la luz en las tiendas de todo el mundo es aproximadamente de medio año; y el abajo firmante naufraga entre los dos extremos en cuanto a previsiones de éxito: creo que Wii, antes que mantenerse en la línea de ventas en que se mantuvieron sus antecesoras Nintendo 64 y GameCube -es decir, colocadas en medio y sin hacer excesivo ruido-, triunfará o fracasará. Así, sin paliativos: el ocaso o la victoria rotunda, campeón de Liga o el descenso. Una cosa u otra.

Si los habitantes del país del Sol Naciente la atisban con ojos de ser la novel una NDS de sobremesa, arrasará. En cambio, si la contemplan como una más, no resultaría grotesco prever que esta vez Nintendo se puede pegar el batacazo, tal y como le ocurrió a otra mítica como Sega. Esto último se me antoja harto improbable porque, al cabo, Nintendo goza de mayor público que la respalda, mas todo puede darse cabida en una batalla entre colosos como la que se avecina.

Wii me parece más de lo mismo: un nuevo Mario, otro Metroid, ora Smash Bros. lavado de cara, vigésimo Zelda. Y luego asomarán las correspondientes nuevas ediciones de Mario Tennis, Mario Kart, Mario Golf, Mario Party, y demás etcéteras. Ya saben. La Gran N debería utilizar a sus buques insignias, sus personajes de toda la vida, o sea, para aventurarse en nuevas empresas.

Sin embargo, por otra parte considero que no les quedaba otra que hacer lo que mismamente han hecho: alimentar ilusión en cantidades industriales en base a que iban a montar una revolución sin precedentes en el mundillo, y luego sacarse de la manga un producto innovador como el Wiimando. Esa era, en verdad, la única alternativa que les quedaba: para ofrecer poderío tecnológico ya están PS3 y Xbox 360.

Nintendo ha jugado las cartas de que disponía, ni más ni menos. Una vez descubiertas a plena luz, ahora sólo cabría esperar que el ciclo del reinado de Sony asome a su crepúsculo, al consumidor le hastíe el rollito PlayStation y busque algo nuevo: lo cual viene a ser Wii. La nueva máquina de Nintendo resulta atractiva físicamente y acaso en concepto de juego. Ya sólo queda comprobar si al personal le termina atrayendo la propuesta que nos invita a disfrutar.